El Hammam es un baño de vapor muy común en los países del Maghreb. Se compone normalmente de tres habitaciones, la primera a temperatura ambiente, la segunda un poco más caliente, donde habitualmente se pasa el mayor tiempo, y la tercera y última, donde se encuentra una fuente grande de agua caliente, es la habitación de más alta temperatura, donde entran las mujeres a embadurnarse de jabón negro y aplicarse mascarillas. El Hammam permite una limpieza profunda de la piel, abre los poros para liberarse de las toxinas, y es eficaz contra el estrés.
En Marruecos, el Hammam es más un fenómeno social que un simple lugar para lavarse. Todas las categorías sociales frecuentan este lugar público. Es el lugar donde se encuentran las mujeres para comentar las noticias del barrio. Es el lugar de la preparación última para la seducción. Preparación del cuerpo con el agua como elemento principal.
Las marroquíes todavía siguen con una tradición que se perdió en muchos países árabes, la de llevar a la novia al Hammam, dos días antes de la boda. La novia llega acompañada de sus amigas, de las chicas jóvenes de su familia, de sus dos tías por parte de padre y madre. La madre es la única mujer de la familia que tiene prohibido acompañar a la novia. Las chicas que acompañan a la novia llevan velas para encenderlas por todas las habitaciones del Hammam, aceites esenciales para perfumar el ambiente y frutos secos para reponer energías. Y entre cantes y bailes, proceden a lavar a la novia. Le aplican ghassoul con hierbas en el pelo, henna y jabón negro por todo el cuerpo, le enjuagan varias veces con agua de azahar para perfumarla, y porque se dice que le traerá suerte.
En esta atmósfera que inspira la paz y la relajación, el agua se transforma en una creatura dotada de un cuerpo, un alma, de una voz. Resbala sobre los cuerpos sedientos, se insinúa a ellos, penetra en la profundidad de sus lugares íntimos, se une a ellos.
Los cuerpos estallan, bellos, esplendidos. Viven una comunión de gozo con el agua, dejando de lado todas las restricciones y prohibiciones.
Al final de esta historia, se encuentra el cuerpo de la mujer, aliviado, aligerado y resplandeciente.